El hallazgo sin vida de los músicos colombianos Bayron Sánchez Salazar, 'B-King', y Jorge Luis Herrera Lemos, 'DJ Regio Clown', en el Estado de México, ha generado una fuerte conmoción y ha escalado a nivel diplomático, involucrando a los gobiernos de México y Colombia en la exigencia de justicia. Los artistas, de 31 y 35 años respectivamente, fueron reportados como desaparecidos el 16 de septiembre tras salir de un gimnasio en la exclusiva zona de Polanco, en la Ciudad de México. Sus cuerpos fueron localizados un día después, el 17 de septiembre, en el municipio de Cocotitlán, Estado de México, pero su identificación formal por parte de los familiares se realizó el 22 de septiembre. El caso adquirió una dimensión internacional cuando el presidente de Colombia, Gustavo Petro, solicitó públicamente a través de redes sociales la intervención de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, para localizarlos con vida. Tras confirmarse el deceso, Petro condenó enérgicamente los asesinatos, atribuyéndolos a las consecuencias de la “estúpida política militar y prohibicionista, llamada ‘guerra contra las drogas’”. La respuesta del gobierno mexicano fue inmediata; la presidenta Sheinbaum instruyó a su Gabinete de Seguridad a coordinarse con las fiscalías de la Ciudad de México y del Estado de México. La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) lamentó los hechos y prometió una “investigación exhaustiva”.
Las indagatorias apuntan al crimen organizado, ya que junto a los cuerpos se encontró un mensaje firmado por La Familia Michoacana.
Además, ha trascendido que B-King era sobrino de Camilo Torres Martínez, alias “Fritanga”, un exlíder del Clan del Golfo, un hecho que el propio artista había reconocido en entrevistas, aunque desvinculando su carrera de las actividades de su tío.
En resumenEl asesinato de los dos artistas colombianos ha desencadenado una respuesta diplomática de alto nivel y una investigación coordinada entre autoridades federales y estatales en México. El hallazgo de un narcomensaje y los vínculos familiares de una de las víctimas con el narcotráfico sugieren que el crimen organizado está detrás del doble homicidio, evidenciando la grave situación de violencia que afecta tanto a ciudadanos mexicanos como a extranjeros.