El fallecimiento de Paloma Nicole, una adolescente de 14 años, después de someterse a una cirugía estética en Durango, ha generado una ola de indignación nacional y ha puesto en el centro del debate la regulación de estos procedimientos en menores de edad. El caso, denunciado por el padre de la menor, involucra acusaciones de falta de consentimiento, presunta negligencia médica y un posible encubrimiento. Según la denuncia de su padre, Carlos Arellano, la joven fue sometida a un aumento de busto y una liposucción el 12 de septiembre sin su autorización, en una operación realizada por la pareja sentimental de la madre. Paloma falleció el 20 de septiembre tras sufrir complicaciones como un paro cardiorrespiratorio e inflamación cerebral. El gobernador de Durango, Esteban Villegas Villarreal, declaró que el caso “no va a quedar impune” y debe sentar un precedente.
La presidenta Claudia Sheinbaum también solicitó información para dar seguimiento al asunto.
En respuesta a la controversia, la Asociación Mexicana de Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva (AMCPER) anunció la “suspensión provisional estatutaria del médico denunciado, a fin de no entorpecer las averiguaciones”. La fiscalía estatal, a cargo de Sonia Yadira de la Garza, investiga el caso y señaló que la madre podría enfrentar cargos por omisión de cuidados. El suceso ha tenido repercusiones legislativas, con la presentación de una iniciativa en el Senado para prohibir las cirugías estéticas en menores de edad cuando no exista una justificación médica y científica.
En resumenLa trágica muerte de Paloma Nicole ha expuesto los riesgos de las cirugías estéticas no reguladas en menores, provocando un llamado a la reforma legal y a la rendición de cuentas. Mientras las autoridades investigan la posible negligencia y la falta de consentimiento, el caso ha desatado una conversación nacional sobre la responsabilidad parental, la ética médica y las presiones sociales que enfrentan los adolescentes.