Un ataque armado contra un centro de detención del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Dallas, Texas, dejó un saldo de al menos un migrante muerto y dos heridos, uno de ellos de nacionalidad mexicana. El atacante, quien se suicidó, dejó municiones con mensajes anti-ICE, lo que apunta a un acto de violencia política selectiva. El incidente ocurrió la mañana del miércoles 24 de septiembre, cuando un hombre armado abrió fuego desde el techo de un edificio cercano hacia una furgoneta de transporte de detenidos en las instalaciones de ICE. El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) de EE.
UU. confirmó que el ataque fue “indiscriminado” y que las víctimas eran migrantes bajo custodia. La secretaria del DHS, Kristi Noem, calificó el ataque como “vil” y “motivado por el odio hacia el ICE”, ordenando un aumento inmediato de la seguridad en todas las instalaciones de la agencia en el país. El FBI, que lidera la investigación, encontró cartuchos con el mensaje “ANTI-ICE” escrito, lo que refuerza la hipótesis de un ataque dirigido. El senador Ted Cruz condenó el hecho y lo vinculó a la “retórica que sataniza al ICE”.
Por su parte, la Secretaría de Relaciones Exteriores de México informó que uno de los heridos es de origen mexicano y se encuentra hospitalizado en estado grave, asegurando que el consulado ya contactó a su familia para ofrecer apoyo y ayuda legal.
En resumenEl tiroteo mortal en una instalación de ICE en Dallas, que resultó en la muerte de un detenido y dejó herido a un ciudadano mexicano, evidencia la peligrosa escalada de las tensiones políticas en torno a la política migratoria de Estados Unidos. El ataque, calificado como violencia selectiva, ha provocado un refuerzo de la seguridad y subraya las consecuencias del discurso radicalizado contra las agencias de seguridad.