La explosión de una pipa de gas en el puente de La Concordia, Iztapalapa, ha elevado su saldo mortal a 30 personas, consolidándose como una de las peores tragedias viales recientes en la Ciudad de México. Entre las víctimas se encuentra Geovana, de 21 años, y Alicia, una abuela que se ha convertido en un símbolo de heroísmo. El siniestro, ocurrido el 10 de septiembre, ha dejado una profunda herida en la comunidad. La cifra de decesos ascendió a 30 con el fallecimiento de Geovana, quien permanecía internada en el Hospital de Traumatología Magdalena de las Salinas con quemaduras graves. Su muerte marcó el fin de la fase más crítica de la emergencia hospitalaria, lo que llevó al retiro de los centros de apoyo para familiares que se habían instalado en las afueras de los nosocomios.
Mientras tanto, 14 personas continúan hospitalizadas.
La tragedia también ha puesto de relieve la crisis de seguridad vial en la capital, ya que se suma a un alarmante incremento del 35% en las muertes por hechos de tránsito desde 2018, según datos oficiales. En medio del dolor colectivo, surgieron historias de profundo impacto humano, como la de Alicia, conocida como la "abuelita heroína".
Ella sacrificó su vida para proteger a su nieta de dos años, Azul, quien ahora se recupera en un hospital en Galveston, Texas.
La familia de Alicia no solo enfrenta el duelo, sino también el oportunismo de personas que, según denunciaron, "están lucrando con la muerte de mi mamá, está pidiendo apoyos económicos" que no les llegan. Este acto de heroísmo y la posterior explotación de su memoria reflejan las múltiples dimensiones de la tragedia, que van desde la pérdida masiva de vidas hasta el dolor íntimo y la lucha de los sobrevivientes y sus familias por seguir adelante.
En resumenLa explosión en Iztapalapa ha dejado un saldo de 30 muertos, evidenciando una grave crisis de seguridad vial. La tragedia se ve marcada por historias de heroísmo, como la de la abuela Alicia, y por la difícil situación de los familiares que enfrentan tanto el duelo como el oportunismo de terceros, mientras la comunidad y las autoridades gestionan las secuelas del desastre.