Una bebé rarámuri de 11 meses, sin antecedentes de vacunación, falleció a causa de sarampión en Chihuahua, elevando a 21 el número de víctimas mortales por el brote que afecta al estado. Este deceso subraya la vulnerabilidad de las comunidades indígenas y la gravedad de la crisis de salud pública. La Secretaría de Salud de Chihuahua confirmó el fallecimiento, ocurrido el pasado 23 de septiembre en el municipio de Nuevo Casas Grandes, aunque fue incluido en el reporte oficial hasta el 3 de octubre. La menor era originaria del municipio de Balleza.
Con esta muerte, Chihuahua se consolida como la entidad con mayor incidencia de sarampión en el país. Las cifras estatales son alarmantes: hasta la fecha se han registrado 4,344 casos confirmados, con 15 personas actualmente hospitalizadas. Los municipios más afectados son Cuauhtémoc, con 1,434 casos; la capital, Chihuahua, con 834; y Nuevo Casas Grandes, con 205.
El brote se ha extendido a 48 municipios de la entidad. Ante la emergencia, las autoridades sanitarias han intensificado el llamado a la población para que acuda a vacunarse, recordando que el biológico es gratuito, seguro y está disponible para personas desde los 6 meses hasta los 49 años de edad. Además, se han reforzado las recomendaciones de higiene, como el lavado de manos y el uso de cubrebocas, para frenar la propagación de esta enfermedad altamente contagiosa.
En resumenEl fallecimiento de una bebé rarámuri por sarampión pone de relieve la trágica dimensión del brote en Chihuahua, que ya suma 21 muertes. Este caso evidencia las brechas en la cobertura de vacunación, especialmente en comunidades vulnerables, y la urgente necesidad de reforzar las campañas de salud pública para controlar una enfermedad prevenible que sigue cobrando vidas.