Una jornada de mantenimiento en la presa de Valsequillo, en Puebla, terminó en tragedia con la muerte de un trabajador de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y la hospitalización de otros tres por intoxicación con gas. El incidente ha puesto en tela de juicio los protocolos de seguridad para trabajos en espacios confinados. El suceso ocurrió la tarde del miércoles 22 de octubre, cuando un grupo de cuatro trabajadores realizaba labores de rehabilitación en el pozo del cuarto de máquinas de la presa, a una profundidad de más de 40 metros. Según los informes, los hombres quedaron inconscientes debido a la inhalación de gases acumulados, presuntamente sulfuro de hidrógeno. Sus compañeros en la superficie perdieron comunicación con ellos y alertaron a los servicios de emergencia, lo que desató una compleja operación de rescate.
Personal de Protección Civil, Bomberos, Cruz Roja y SUMA descendieron al pozo para extraer a los trabajadores.
Tres de ellos fueron rescatados con vida pero en estado grave y trasladados a un hospital.
Sin embargo, el cuarto trabajador, identificado como Aarón de 34 años, ya no contaba con signos vitales al ser recuperado. Las primeras versiones indican que los trabajadores no contaban con el equipo de seguridad adecuado para realizar labores en un espacio confinado con presencia de gases tóxicos. La Fiscalía General del Estado de Puebla ha iniciado una investigación para deslindar responsabilidades y determinar si hubo negligencia en las medidas de seguridad laboral.
En resumenLa muerte de un trabajador de Conagua y la intoxicación de otros tres en la presa de Valsequillo ha destapado una grave falla en los protocolos de seguridad. La investigación se centra en la aparente falta de equipo adecuado para trabajar en un ambiente de alto riesgo, lo que subraya la necesidad de reforzar la supervisión y las medidas de protección para los empleados.