Las intensas lluvias que afectaron a principios de octubre a los estados de Veracruz, Puebla, Hidalgo, Querétaro y San Luis Potosí han dejado un saldo trágico de 80 personas fallecidas y 18 desaparecidas, según cifras oficiales del gobierno. Este desastre natural ha provocado inundaciones, desbordamiento de ríos y desgajamiento de cerros, afectando a miles de familias y dejando una estela de destrucción. Veracruz es la entidad con el mayor número de víctimas mortales, reportando 35 fallecidos. Entre ellos se encuentran seis maestros que perdieron la vida en la zona de Poza Rica y El Álamo, donde también se reportan cuatro docentes desaparecidos.
El dirigente nacional del SNTE, Alfonso Cepeda, lamentó las pérdidas y señaló que “a estas alturas, si no han aparecido, pues ustedes ya se imaginarán”.
En Hidalgo y Puebla se contabilizan 22 decesos en cada estado, mientras que Querétaro registró una muerte.
La magnitud de la tragedia ha movilizado una amplia respuesta gubernamental, con el censo de más de 92,000 viviendas afectadas en 119 municipios y la entrega de 36,358 apoyos económicos iniciales. Las labores de recuperación continúan, con la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) trabajando para restablecer el paso en 202 de las 288 localidades que quedaron incomunicadas. En Álamo Temapache, Veracruz, uno de los municipios más golpeados, se reporta un retraso en la recuperación de víctimas mortales debido a los lentos protocolos de identificación forense, lo que ha generado reclamos de la población local que exige mayor agilidad.
En resumenLa cifra de 80 fallecidos por las lluvias en cinco estados subraya el devastador impacto humano de los recientes fenómenos meteorológicos. Mientras los esfuerzos de ayuda y reconstrucción avanzan, la tragedia de las víctimas y sus familias, como los maestros fallecidos en Veracruz, evidencia la urgente necesidad de mejorar la prevención y respuesta ante desastres naturales.