El fallecimiento de Rodrigo Mondragón, seguidor del equipo Cruz Azul, tras ser sometido por personal de seguridad en el Estadio Olímpico Universitario, ha generado una fuerte controversia sobre el uso de la fuerza en recintos deportivos y la respuesta de las autoridades. La Fiscalía de la Ciudad de México ya investiga el caso como un posible homicidio. La noche del 26 de octubre, tras el partido entre Cruz Azul y Monterrey, Rodrigo Mondragón fue interceptado en el estacionamiento del estadio. La versión oficial de la Dirección General de Análisis, Protección y Seguridad Universitaria (DGAPSU) de la UNAM sostiene que el aficionado se encontraba en “aparente estado de ebriedad”, agredió al personal y “sufrió un desvanecimiento” durante su traslado. Sin embargo, esta narrativa contrasta con las denuncias de familiares y testigos, así como con un video difundido en redes sociales, que sugieren un uso excesivo de la fuerza. La familia de Mondragón denunció que durante horas no recibió información sobre su paradero, hasta que la Fiscalía confirmó su deceso.
Como resultado, cuatro trabajadores de seguridad de la UNAM fueron detenidos y puestos a disposición del Ministerio Público para deslindar responsabilidades. El suceso provocó una manifestación de aficionados de Cruz Azul frente a la Fiscalía, quienes con pancartas con lemas como “UNAM asesina” exigieron justicia.
Erik Soto, amigo cercano de la víctima, declaró: “Nosotros lo que queremos es que esto no quede impune, que se haga justicia y que las personas que están ahorita detenidas paguen por lo que hicieron”. La Liga MX emitió un comunicado en el que aseguró que el protocolo de seguridad se cumplió y que no fueron notificados de incidentes, una postura que fue ampliamente criticada en redes sociales por parecer un deslinde de responsabilidades.
En resumenLa muerte de Rodrigo Mondragón ha puesto de manifiesto graves problemas en los protocolos de seguridad y rendición de cuentas en los estadios. Mientras la UNAM y la Liga MX han emitido sus posturas, la familia y los aficionados exigen una investigación exhaustiva para esclarecer las circunstancias de su muerte y garantizar justicia, lo que ha provocado un debate más amplio sobre la violencia en el fútbol mexicano.