Juan Carlos Montoya Hernández, un ciudadano mexicano de 43 años, fue una de las dos víctimas mortales de las inundaciones provocadas por lluvias torrenciales en Nueva York. Su muerte en un sótano inundado evidencia la vulnerabilidad de la comunidad migrante en Estados Unidos. Los informes detallan que el cuerpo de Montoya Hernández fue encontrado sin vida en la sala de calderas inundada de un edificio de apartamentos en el barrio de Washington Heights, en Manhattan. Llevaba al menos una década viviendo en una pequeña habitación en ese mismo sótano, una práctica común entre trabajadores de bajos ingresos en ciudades con altos costos de vivienda. Su caso pone de manifiesto las condiciones de vida precarias y peligrosas que enfrentan muchos migrantes, quienes a menudo residen en sótanos y semisótanos no regulados y altamente vulnerables a desastres naturales como las inundaciones.
Según los reportes, que citan a medios estadounidenses, Montoya Hernández era descrito por sus vecinos como una persona “muy querida por todos”.
La tragedia personal se agrava al revelarse que, según su primo, deja a cinco hijos en la orfandad. La confirmación de su nacionalidad por parte de las autoridades y los detalles compartidos por su familia otorgan un rostro humano a la estadística de la catástrofe, conectando directamente a México con las consecuencias de un evento climático extremo a miles de kilómetros de distancia. Su muerte, junto con la de otra persona en circunstancias similares en Brooklyn, subraya un problema sistémico de vivienda insegura que afecta desproporcionadamente a las comunidades más vulnerables de Nueva York.
En resumenJuan Carlos Montoya Hernández, migrante mexicano, falleció ahogado en el sótano donde vivía en Nueva York durante las recientes inundaciones. Su caso pone de relieve las condiciones de vida peligrosas que enfrenta la comunidad migrante y la tragedia personal detrás de los desastres naturales.