Asesinato del alcalde Carlos Manzo desata protestas y revela implicación de menores
El asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo Rodríguez, continúa generando una profunda indignación social que ha motivado movilizaciones a nivel nacional, mientras la investigación se complica con la muerte de dos presuntos implicados, ambos menores de edad. El caso se ha convertido en un símbolo de la crisis de inseguridad y la vulnerabilidad de los líderes locales en México. Manzo Rodríguez fue asesinado el 1 de noviembre durante un evento público en Uruapan, un crimen que conmocionó a la entidad y al país. Su muerte fue el catalizador de la 'Marcha del Sombrero', convocada por el movimiento 'Generación Z', que reunió a miles de personas en varias ciudades para exigir justicia y un alto a la violencia. La viuda del alcalde, Grecia Quiroz, quien ahora funge como presidenta municipal sustituta, ha mantenido una postura firme, declarando públicamente que la lucha de su esposo "no quedará en vano" y que seguirá adelante por él y sus hijos. La investigación del magnicidio dio un giro oscuro tras el hallazgo de los cuerpos de dos adolescentes, de 16 y 17 años, en la carretera Uruapan-Paracho. Estos jóvenes, al igual que el agresor abatido el día del crimen, eran menores de edad y presuntamente estaban implicados en el homicidio. Este hecho ha generado desconfianza sobre la posibilidad de esclarecer la autoría intelectual del crimen, pues se teme que se atribuya al crimen organizado como una explicación simplista, a pesar de que Manzo había generado fricciones con diversos actores políticos.



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