La menor, que sufrió graves quemaduras, ha regresado a casa tras un largo tratamiento en Estados Unidos.

El 10 de septiembre de 2025, una pipa de gas volcó y explotó en el Puente de la Concordia, desatando un infierno que alcanzó a decenas de personas. Alicia Matías, quien trabajaba como checadora de transporte en la zona, se encontraba con su nieta Jazlyn. En un acto instintivo de amor, protegió a la pequeña con su propio cuerpo, absorbiendo la mayor parte del impacto de las llamas. Esta acción le provocó quemaduras de tercer grado en más del 90% de su cuerpo, las cuales le causaron la muerte días después en el hospital. Su sacrificio, sin embargo, permitió que Jazlyn sobreviviera, aunque con quemaduras en el 25% de su cuerpo. La imagen de Alicia, con sus ropas quemadas, caminando entre los escombros con su nieta en brazos, se convirtió en un símbolo de la tragedia y le valió el apodo de la "abuela heroína". Tras el incidente, la bebé fue trasladada al Hospital Shriners en Galveston, Texas, gracias a la gestión de la Fundación Michou y Mau. Después de dos meses y cinco días de atención médica especializada, Jazlyn Azuleth fue dada de alta y regresó a su domicilio en la Ciudad de México para continuar con el tratamiento de sus secuelas.