Paulina viajaba como pasajera en un vehículo Subaru azul conducido por su novio, Rubén Alonso, quien participaba en la carrera.

Debido al exceso de velocidad, el conductor perdió el control del automóvil y se estrelló violentamente contra un poste de luz. Rubén Alonso y su amigo Emilio fallecieron instantáneamente en el lugar del accidente, quedando prensados dentro del vehículo destrozado.

Paulina fue rescatada con vida pero en estado crítico y trasladada de urgencia al Hospital Ángeles, donde ingresó con un traumatismo craneoencefálico severo. Tras tres días en terapia intensiva, los médicos declararon su muerte cerebral, dejando a su familia ante la difícil decisión de desconectar el soporte vital que la mantenía con vida. El alto costo del tratamiento, que en las primeras 24 horas superó el millón de pesos, llevó a amigos y familiares a lanzar una campaña de donativos. Como respuesta a esta tragedia, el gobierno del estado de Puebla anunció que se habilitará el autódromo Miguel E. Abed en Amozoc para la realización de carreras legales a partir de diciembre, buscando ofrecer una alternativa segura y controlada.