El asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo Rodríguez, ha puesto al descubierto una compleja trama de presunta omisión y traición dentro de su propio equipo de seguridad. El caso avanza con la vinculación a proceso de siete de sus escoltas y del presunto autor intelectual, mientras el jefe de la guardia personal, un coronel en retiro, permanece prófugo. Tras una maratónica audiencia de 18 horas, un juez determinó vincular a proceso a Jorge Armando “N”, alias “El Licenciado”, como presunto autor intelectual, y a siete policías municipales por el delito de “homicidio calificado en su modalidad de comisión por omisión”. La tesis de la Fiscalía General del Estado (FGE) sostiene que los escoltas no actuaron para impedir el ataque, incumpliendo su deber de proteger al edil.
La investigación apunta a un atentado meticulosamente planeado, coordinado por “El Licenciado”, quien presuntamente tenía vínculos con los sicarios.
El cerco judicial también reveló la fuga del coronel José Manuel Jiménez Miranda, exsecretario de Seguridad Pública municipal y jefe de escoltas de Manzo. Según los informes, Jiménez Miranda fue el responsable de seleccionar al equipo de seguridad, compuesto en su mayoría por exmilitares de otros estados, y logró escapar durante el operativo en el que sus subordinados fueron capturados el 21 de noviembre. Su ausencia abre una nueva línea de investigación sobre la cadena de mando y una posible colusión interna. Durante la audiencia, “El Licenciado” negó los cargos y aseguró haber sido víctima de tortura, una denuncia que el juez ordenó investigar por separado sin detener el proceso penal en su contra. El caso ha conmocionado a Michoacán, no solo por el homicidio de un funcionario público, sino por la implicación directa de quienes tenían la responsabilidad de garantizar su vida.
En resumenEl proceso judicial por el homicidio del alcalde Carlos Manzo avanza contra su equipo de seguridad y el presunto autor intelectual, evidenciando una grave falla de protección y posible complicidad interna. La fuga del jefe de escoltas añade una dimensión crítica a la investigación sobre la estructura detrás del crimen.