La práctica de carreras clandestinas, conocidas como “arrancones”, cobró la vida de tres jóvenes universitarios en Puebla, tras un aparatoso accidente vehicular en la Vía Atlixcáyotl. La tragedia ha reavivado el debate sobre la falta de control de esta peligrosa actividad y la responsabilidad de quienes participan en ella. El siniestro ocurrió durante la madrugada del sábado, cuando Rubén Alonso, de 21 años, conducía un vehículo acompañado de su amigo Emilio “N” y de Paulina, presuntamente su pareja. Según testimonios de personas cercanas, los tres jóvenes salían de un evento informal de arrancones, una actividad que realizaban con frecuencia. El vehículo se impactó contra un poste, causando la muerte instantánea de Rubén y Emilio.
Paulina fue trasladada en estado crítico a un hospital debido a un traumatismo craneoencefálico y lesiones internas, pero falleció tres días después.
Los tres eran estudiantes de la Universidad Iberoamericana (Ibero) Puebla. Habitantes de la zona y autoridades han señalado que este tipo de carreras ilegales son un problema recurrente en esa y otras vialidades de la ciudad. Alberto Rueda, en una de las notas, expresó una reflexión contundente: “Prefiero que mi hijo sea detenido que arriesgar su vida en un arrancón”. Hasta el momento no hay personas detenidas, ya que el conductor era una de las víctimas fatales, y la investigación se centra en el contexto de las carreras clandestinas.