El joven se convirtió en un héroe para quienes aguardan un trasplante. En un emotivo acto de reconocimiento, personal médico y de enfermería del hospital se reunió en los pasillos para rendir un homenaje al menor y a su familia. Con aplausos, despidieron a Javier mientras era trasladado, en un gesto que, según la Secretaría de Salud, buscaba honrar “su último acto de regalar vida”. Las imágenes del tributo, donde se observa a los trabajadores de la salud formando una valla de honor, conmovieron a la comunidad, destacando la importancia de la cultura de la donación de órganos. La decisión de la familia fue descrita como un acto de altruismo que permite a pacientes con enfermedades graves recuperar la esperanza. Este suceso subraya el crecimiento de la cultura de donación en Sinaloa, impulsada tanto por instituciones de salud como por el ejemplo de familias que, en medio de su dolor, eligen dar vida a otros.