Tras el enfrentamiento, las autoridades aseguraron el armamento que portaban los abatidos, el cual incluía armas de alto poder. La SSP declaró que la situación en la zona está “completamente bajo control” y que mantienen un despliegue coordinado con la Guardia Nacional y el Ejército Mexicano para prevenir cualquier intento de reorganización criminal. El secretario de Seguridad, Óscar Alberto Aparicio Avendaño, señaló que los operativos en la región se intensificaron tras la quema de vehículos en Nuevo México, y que estas acciones ya han derivado en detenciones previas. Las autoridades refrendaron su compromiso de no permitir la operación de grupos delincuenciales en Chiapas y de continuar implementando la estrategia de seguridad para proteger a la población.