Este hecho conmocionó a la comunidad y evidenció la vulnerabilidad de los funcionarios locales. Menos de un año antes, en mayo de 2025, otro familiar, José Mancilla Cueto, también fue víctima de un ataque armado, perdiendo la vida sobre la carretera federal México-Cuernavaca. La ejecución de Érick Mancilla este fin de semana confirma un patrón de violencia dirigido específicamente contra este núcleo familiar. Hasta el momento, las autoridades de la Fiscalía General del Estado de Morelos no han informado sobre la detención de ningún responsable por ninguno de los tres crímenes, lo que alimenta la percepción de impunidad en la región. La falta de avances en las investigaciones ha generado especulaciones sobre los posibles móviles, que podrían estar relacionados con disputas políticas, venganzas personales o la infiltración del crimen organizado en las estructuras de poder locales. Huitzilac ha sido señalado como un foco rojo de violencia en Morelos, y esta cadena de asesinatos agudiza la preocupación entre sus habitantes.