Al lugar arribaron paramédicos, quienes intentaron reanimar al menor, pero lamentablemente ya no presentaba signos vitales y solo pudieron confirmar su deceso.
Tras confirmar la muerte, la zona fue acordonada por elementos de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP). Personal de la Fiscalía General del Estado (FGE) de Veracruz, junto con Servicios Periciales, se presentó en el domicilio para realizar las diligencias correspondientes e iniciar la carpeta de investigación. Aunque el protocolo exige una investigación formal, las primeras indagatorias apuntan a que se trató de un trágico accidente doméstico, descartando indicios de violencia o negligencia intencional.
El cuerpo del niño fue trasladado al Servicio Médico Forense (Semefo) para realizar la necropsia de ley y confirmar la causa exacta del fallecimiento.
Este incidente ha generado una profunda consternación y sirve como un doloroso recordatorio de los peligros que objetos aparentemente inofensivos pueden representar para los niños en el entorno del hogar.










