Los estados con mayor número de casos son Sinaloa, Guerrero y Guanajuato.

Los ataques recientes ocurrieron en diversas localidades, evidenciando la extensión del problema. En Huehuetoca, Estado de México, el oficial Daniel Oviedo Cruz fue asesinado frente a la presidencia municipal mientras realizaba labores de vigilancia; los agresores le robaron su arma y huyeron en su propia patrulla, la cual fue localizada abandonada horas después. En Culiacán, Sinaloa, la comandante de la Red Púrpura, Nayeli N, de 42 años, fue ejecutada a tiros el 12 de diciembre al terminar su jornada laboral, apenas un mes después de asumir el cargo. Ese mismo día, otra mujer policía fue asesinada en la carretera Culiacán-Navolato.

Adicionalmente, el 9 de diciembre, un policía municipal de Cotija, Michoacán, falleció tras ser baleado cerca de la plaza principal del municipio. Estos crímenes reflejan la vulnerabilidad de las policías locales ante la creciente penetración del crimen organizado.