Un jet privado que cubría la ruta Acapulco-Toluca se desplomó el 15 de diciembre en las inmediaciones del aeropuerto de la capital mexiquense, provocando la muerte de sus 10 ocupantes, incluyendo una familia completa con tres menores de edad. El suceso ha generado una amplia movilización de cuerpos de emergencia y la apertura de una investigación federal. El accidente ocurrió aproximadamente a las 12:30 horas, cuando la aeronave Cessna 650 Citation III, con matrícula XA-PRO, se precipitó en la delegación de San Pedro Totoltepec, en los límites con San Mateo Atenco. Varios reportes indican que el piloto intentó un aterrizaje de emergencia sobre un campo de fútbol, pero la velocidad provocó que la aeronave se estrellara contra la barda de un taller de mantenimiento de tractocamiones, desatando una explosión y un incendio.
Afortunadamente, el inmueble industrial se encontraba vacío, lo que evitó una tragedia mayor en tierra.
Audios de la comunicación con la torre de control revelaron las últimas palabras del piloto: “Nos estamos desplomando”.
Las víctimas del siniestro fueron identificadas como una familia compuesta por Raúl Gómez Ruiz (60 años), Olga Janine Buenfil Cardone (60), Raúl Gómez Buenfil (31), Ilse Lizeth Hernández Téllez (32), Gustavo Palomino Olet (50) y tres menores: Ximena (9 años), Raúl (4) y Natalia (2).
La tripulación estaba conformada por el piloto Juan Carlos Olivares Casas y el copiloto Walding Sánchez Manzano.
El secretario de Seguridad del Estado de México, Cristóbal Castañeda Camarillo, confirmó que fue necesario evacuar dos cuadras a la redonda debido a la presencia de tanques de gas y combustible. La Fiscalía General de la República (FGR) informó que atrajo el caso y ha iniciado una carpeta de investigación en colaboración con las autoridades estatales para determinar las causas del accidente.
En resumenEl desplome de un jet privado cerca de Toluca resultó en la muerte de las 10 personas a bordo, entre ellas tres niños. Las últimas comunicaciones del piloto revelaron una emergencia crítica. Autoridades federales y estatales investigan las causas de la tragedia, que ha puesto de manifiesto la importancia de la seguridad en la aviación privada.