Su cuerpo fue encontrado por su amigo, Santos Sánchez, conocido como 'El Güero Palmas', quien lo consideraba una figura paterna y le llevaba comida y cigarros diariamente. El relato de Santos es desgarrador; al no encontrarlo encobijado como de costumbre, se acercó y sintió su cuerpo frío y rígido.

“No quise levantarlo... lo vi con las manos engarruñadas”, relató con dolor.

A pesar de que Santos le ofreció refugio en su propio hogar en múltiples ocasiones, 'Juanito' prefería la soledad de la plaza. Este hecho pone de relieve la complejidad de la asistencia social, ya que, aunque Protección Civil lo había resguardado en un albergue unas semanas antes por un cuadro de hipotermia y desnutrición, él regresó a la calle al mejorar el clima. La noche de su muerte, un nuevo frente frío azotó la región y, según los informes, no aceptó el traslado al refugio, aunque sí recibió cobijas. Su historia es un trágico recordatorio de las dificultades que enfrentan las personas sin hogar y la profunda conexión humana que puede surgir en medio de la adversidad, como la amistad que lo unía a Santos, quien le cantó como última despedida: “Qué triste fue decirnos adiós, qué triste luce todo sin ti”.