Este caso evidencia cómo la violencia feminicida aniquila no solo a las víctimas directas, sino que también desintegra el tejido familiar y social.

A nivel internacional, la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) condenó a México por el feminicidio de Lilia Alejandra García Andrade, ocurrido en Ciudad Juárez en 2001. La sentencia responsabiliza al Estado por su negligencia en la investigación y resalta la labor de Norma Andrade, madre de Lilia, quien se convirtió en defensora de derechos humanos ante la falta de acción estatal.

Este fallo subraya un patrón de impunidad que obliga a las familias a buscar justicia fuera del país.