Una misión médica humanitaria de la Secretaría de Marina (Semar) terminó en desastre con el desplome de una aeronave en Galveston, Texas, cobrando la vida de tripulantes y civiles, incluyendo un menor de edad. El accidente ha generado luto y ha puesto de relieve la compleja logística y los riesgos de los traslados médicos transfronterizos. El incidente ocurrió la tarde del lunes 22 de diciembre, cuando una aeronave tipo King Air ANX-1209 de la Armada de México se estrelló en la Bahía Oeste de Galveston durante su maniobra de aproximación al Aeropuerto Internacional Scholes. El vuelo, que había despegado de Mérida, Yucatán, se realizaba en el marco del Plan Marina y en coordinación con la Fundación Michou y Mau, especializada en la atención de menores con quemaduras graves.
A bordo viajaban ocho personas, incluyendo a un paciente pediátrico originario de Escárcega, Campeche, que era trasladado al Shriners Hospital.
Las condiciones de densa niebla en la zona son señaladas como un posible factor determinante en el siniestro. El saldo confirmado por la Semar es de cinco personas fallecidas: los elementos de la Marina Víctor Rafael Pérez Hernández, Juan Iván Zaragoza Flores y Guadalupe Flores Barranco; el paciente menor de edad, Federico Efraín Ramírez Cruz; y el médico Juan Alfonso Adame González. Dos mujeres sobrevivieron, Julia Aracelis Cruz Vera, acompañante del menor, y la enfermera Miriam de Jesús Rosas Mancilla, mientras que el Teniente de Fragata Luis Enrique Castillo Terrones permanece como desaparecido. Este suceso subraya los peligros inherentes a las operaciones de emergencia y la dedicación de quienes participan en ellas, dejando una profunda pérdida en la institución naval y en la comunidad civil.
En resumenUn avión médico de la Semar que transportaba a un niño con quemaduras se estrelló en Texas, presuntamente debido a la niebla, resultando en la muerte de cinco personas, entre ellas el paciente, un médico y tres elementos navales, y dejando a un tripulante desaparecido.