“El Panu” falleció en el lugar.

Identificado por autoridades de Estados Unidos como uno de los hombres de mayor confianza de Iván Archivaldo Guzmán Salazar, “El Chapito”, Medina González fungía como jefe de seguridad y principal lugarteniente del grupo. El Departamento de Estado de EE. UU. ofrecía una recompensa de hasta cuatro millones de dólares por información que llevara a su captura, acusándolo de conspiración para el tráfico de fentanilo, lavado de dinero y posesión de armas. Inicialmente, su pareja lo identificó con un nombre falso, afirmando que era un empresario hotelero de Mazatlán, pero su madre confirmó posteriormente su verdadera identidad.

La ejecución de una figura de tan alto perfil en una de las zonas más turísticas y vigiladas de la Ciudad de México ha generado una intensa movilización policial y ha reavivado el debate sobre el alcance y la operación de los cárteles en la capital del país.