El siniestro, ocurrido el 22 de diciembre, ha generado una profunda consternación.
La aeronave tenía como objetivo llevar al menor, originario de Escárcega, Campeche, a un hospital en Estados Unidos, en una operación coordinada con la Fundación Michou y Mau. Las dos sobrevivientes del accidente fueron la madre del niño, Julia Aracelis Cruz Vera, y una enfermera de vuelo identificada como Miriam.
Reportes posteriores se han centrado en la recuperación de Julia, quien fue extubada y se encuentra en estado estable.
Su esposo, Edward Vera, pudo reunirse con ella tras obtener una visa humanitaria.
La cobertura mediática también ha destacado la acción heroica de Sky Decker, un residente local que se lanzó al agua para rescatar a la madre de entre los restos del avión sumergido. El director médico de la fundación, Dr. Yannick Nordin, visitó a las sobrevivientes para supervisar su evolución. Este suceso representa el trágico final de una misión humanitaria y pone de relieve los riesgos asociados a los traslados médicos de emergencia, así como la solidaridad y cooperación internacional en momentos de crisis.













