Su muerte, causada por una infección renal con complicaciones sistémicas, cierra un capítulo de lucha y superación que captó la atención internacional. La historia de Franco se hizo mundialmente conocida cuando alcanzó un peso cercano a los 600 kilogramos (595 kg, para ser exactos), una condición que lo mantuvo postrado en cama durante años. En 2017, a los 32 años, inició un complejo tratamiento médico bajo la supervisión del doctor José Antonio Castañeda.
Este proceso incluyó una dieta mediterránea y dos cirugías bariátricas clave: una manga gástrica y, posteriormente, un bypass gástrico.
Gracias a estas intervenciones y a su perseverancia, logró una notable reducción de peso de aproximadamente el 49% de su masa corporal inicial, un hito que mejoró significativamente su calidad de vida. Su fortaleza quedó demostrada en 2020, cuando logró superar un contagio de COVID-19, un desafío de alto riesgo dada su condición. Su médico, el Dr. Castañeda, destacó que el caso de Franco fue un “reto clínico de alta complejidad” que ayudó a visibilizar la obesidad como una enfermedad que requiere atención especializada y un enfoque libre de estigmas. Su fallecimiento pone de relieve la grave crisis de salud pública que representa la obesidad en México, un país donde, según datos de la Federación Mundial de Obesidad, más de 36 millones de adultos viven con esta enfermedad, y las proyecciones para 2030 son alarmantes.













