Por las características del suceso, se presume la participación del crimen organizado, aunque el móvil exacto sigue bajo investigación. Una de las líneas de investigación apunta a la posible relación del empresario con las llamadas “rifas colombianas”, una práctica ilegal detectada en el Mercado de Abastos. Vecinos de la zona relataron haber observado actividad inusual y vehículos sospechosos días antes del atentado, que dejó múltiples impactos de bala en las fachadas de las viviendas cercanas. El gobierno de Jalisco ha reforzado los operativos de seguridad en coordinación con fuerzas federales, estatales y municipales para dar con los responsables.