Según los reportes, el niño se encontraba jugando con otros menores cuando un cohete explotó cerca de él, lo que provocó que los fuegos artificiales que guardaba en su ropa se incendiaran y detonaran.

La explosión le causó heridas de extrema gravedad, incluyendo quemaduras severas en el abdomen, rostro, tórax y piernas, así como la amputación parcial de la pierna derecha y daño en el fémur y genitales. Sus familiares lo trasladaron de inmediato para recibir atención médica en la base de Protección Civil de Tangancícuaro, desde donde fue canalizado a un hospital de la región. A pesar de los esfuerzos del personal de salud, el menor falleció horas después debido a la severidad de las lesiones. La Fiscalía General del Estado de Michoacán tomó conocimiento del deceso e inició la carpeta de investigación correspondiente para esclarecer los hechos. Este suceso subraya el alto riesgo que representa el uso de pirotecnia sin la supervisión de un adulto, especialmente entre la población infantil.