Según testigos, la noche de fiesta se transformó en pánico cuando las llamas se propagaron rápidamente, presuntamente después de que bengalas adheridas a botellas de champán tocaran el techo de madera o espuma acústica, material descrito como altamente inflamable. La dinámica del fuego fue de "flashover", un fenómeno en el que un incendio localizado se generaliza de forma súbita, elevando la temperatura de manera drástica y dificultando la evacuación. Los sobrevivientes describieron escenas de terror, con personas tratando de huir por una única y angosta escalera o rompiendo ventanas para escapar, mientras muchos quedaban atrapados en el interior. La magnitud del desastre, calificado por el presidente suizo como una de las peores catástrofes en la historia del país, movilizó un gran operativo de rescate que incluyó 42 ambulancias y 13 helicópteros.

Entre los heridos, que suman entre 115 y 119, se encuentran 13 jóvenes italianos y personas de otras nacionalidades como franceses y serbios.

La procuradora general del cantón de Valais, Beatrice Pilloud, confirmó que la hipótesis de las bengalas es la más verosímil, basándose en videos y testimonios. Las autoridades han descartado un ataque terrorista y continúan con la difícil tarea de identificar a todas las víctimas.