Según testigos, Samantha se dirigía a su domicilio cuando fue interceptada por hombres armados que viajaban en un vehículo Nissan Tsuru.
Uno de los tripulantes descendió del automóvil, se acercó a ella y, sin mediar palabra, le disparó en repetidas ocasiones antes de huir con sus cómplices. Los vecinos, alertados por las detonaciones, solicitaron el apoyo de las autoridades a través del sistema de emergencias 911.
Al llegar, los paramédicos intentaron estabilizar a la joven madre, pero debido a la gravedad de los impactos, confirmaron que ya no contaba con signos vitales.
El fallecimiento del bebé en gestación también fue declarado en el lugar. Este acto de violencia no solo representa una tragedia personal para la familia de la víctima, sino que también tiene un fuerte impacto simbólico al ser el primer asesinato registrado en la ciudad en el nuevo año, subrayando la persistencia de la violencia en la región. Elementos de la Policía Municipal y la Guardia Nacional resguardaron la escena, mientras que la Agencia de Investigación Criminal (AIC) comenzó a recabar indicios balísticos y testimonios para esclarecer el móvil del ataque e identificar a los responsables.











