En el lugar se aseguraron un arma corta calibre 9 milímetros, un casquillo percutido y un teléfono celular.

Aunque las primeras versiones apuntaban a un posible suicidio, esta hipótesis fue descartada por las autoridades ministeriales tras la revisión de indicios y registros audiovisuales.

Según información oficial, existen grabaciones de videovigilancia que muestran a una persona alejándose del sitio después del ataque, lo que llevó a reclasificar el caso como homicidio doloso.

Las autoridades estatales mantienen coordinación con los mandos de la Guardia Nacional para esclarecer los hechos y determinar responsabilidades. El cuerpo de la agente fue trasladado al Servicio Médico Forense para la necropsia de ley. Este es el primer homicidio de una agente de la Guardia Nacional en 2026 y el cuarto caso de una mujer de dicha corporación que muere en circunstancias similares en Guerrero.