'Odie', de aproximadamente 12 años, fue encontrado prensado entre los fierros del vehículo y rescatado por el Heroico Cuerpo de Bomberos. A pesar de recibir atención médica prioritaria, su estado de salud se deterioró progresivamente.

El reporte médico indicó daños internos severos y una fractura vertebral que le impedía mover sus patas traseras.

Sin embargo, tanto rescatistas como veterinarios de la Agencia de Atención Animal (AGATAN) coincidieron en que la tristeza fue un factor determinante en su deceso. En sus últimos tres días, 'Odie' dejó de comer y beber agua, entrando en un estado de depresión profunda. Personal de bomberos declaró a medios locales que creían que “murió de tristeza al no ver a su dueño”. Familiares de Rubén contactaron a las autoridades y revelaron que 'Odie' sufría de ataques epilépticos, razón por la cual su dueño lo llevaba a trabajar con él todos los días para cuidarlo, convirtiéndolo en su “eterno copiloto”. Su muerte ocurrió horas después de que la familia lo visitara en el hospital veterinario, en lo que los testigos describieron como una aparente despedida antes de sufrir un paro cardíaco.