En un evento separado pero relacionado, otra persona fue asesinada a tiros.

Las autoridades han vinculado esta serie de crímenes, que incluyen ataques directos y el hallazgo de cuerpos con signos de tortura, a la lucha por el control del huachicol y el narcomenudeo. Como respuesta, se activó un despliegue operativo conjunto entre la Secretaría de Seguridad Pública de Hidalgo, la Procuraduría estatal, la Guardia Nacional y el Ejército. Este operativo resultó en un enfrentamiento armado en la carretera Tula–Jorobas, donde se logró la detención de seis personas presuntamente vinculadas a los ataques.

Los detenidos, originarios de Campeche y Jalisco, portaban armas largas tipo "cuernos de chivo", armas cortas, chalecos tácticos y cientos de dosis de droga. Los vehículos asegurados están relacionados con las agresiones recientes, lo que refuerza la hipótesis de una disputa territorial entre organizaciones criminales foráneas.