Una mujer estadounidense, identificada como Renee Nicole Good de 37 años, murió tras recibir disparos de un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) durante una redada migratoria en Minneapolis, Minnesota. El incidente ha generado versiones contradictorias entre las autoridades federales y locales, provocando protestas y la declaratoria de estado de emergencia en la ciudad. Según el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), la mujer era "una alborotadora violenta" que usó su vehículo como arma para intentar arrollar a los oficiales, calificando el acto como "terrorismo interno". La subsecretaria Tricia McLaughlin y el expresidente Donald Trump afirmaron que el agente actuó en defensa propia.
Sin embargo, esta versión es disputada por autoridades locales.
El alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, declaró que la presencia de ICE estaba "generando caos" y exigió su salida inmediata, mientras que el gobernador Tim Walz desplegó a la Guardia Nacional ante posibles protestas. La familia de la víctima, quien era madre de un niño de 6 años, la describió como una persona "increíble" y "compasiva".
Un video del incidente muestra que se negó el acceso a un médico para atenderla. La redada en la que ocurrieron los hechos forma parte de un operativo mayor en Minnesota, donde se ha detenido a más de mil migrantes, incluyendo personas de México, Ecuador y El Salvador. La muerte de Good ha provocado manifestaciones en las que se exige justicia y se critica la actuación de las agencias migratorias federales.
En resumenLa muerte de Renee Nicole Good a manos de un agente de ICE en Minneapolis ha desatado una crisis política y social, con narrativas opuestas sobre el uso de fuerza letal. Mientras el gobierno federal defiende la acción como defensa propia, autoridades locales la condenan y la comunidad exige justicia, en un contexto de intensificación de redadas migratorias en el estado.