Una emboscada contra un convoy de la Guardia Nacional en la carretera federal 45, en Durango, dejó un saldo de dos agentes muertos y un niño de 12 años fallecido por una bala perdida. El menor, identificado como Gabriel Alonso, esperaba junto a su familia a que repararan su vehículo a la orilla de la carretera cuando quedó atrapado en el fuego cruzado. El ataque ocurrió la tarde del martes 6 de enero a la altura del poblado La Constancia, en el municipio de Nombre de Dios.
Civiles armados abrieron fuego contra los elementos federales, desatando un enfrentamiento.
Durante el tiroteo, una bala perdida impactó en el cuello a Gabriel Alonso.
A pesar de los esfuerzos por trasladarlo de emergencia al Hospital Materno Infantil en la capital del estado, el menor falleció antes de llegar. Uno de los agentes de la Guardia Nacional, Juan Pedro Ramírez Galindo, de 18 años y originario de Santiago Papasquiaro, murió en el lugar del enfrentamiento. Un segundo oficial falleció horas más tarde en el hospital a causa de sus heridas. A más de 24 horas del ataque, las autoridades no han reportado detenciones.
El suceso ha generado una fuerte indignación en la comunidad, destacando la vulnerabilidad de la población civil ante la violencia del crimen organizado en las carreteras del país.
En resumenUna trágica emboscada en Durango costó la vida a dos elementos de la Guardia Nacional y a un niño de 12 años, víctima inocente de una bala perdida. El incidente pone de manifiesto el grave riesgo que enfrenta la población civil en medio de la violencia entre grupos armados y fuerzas de seguridad, sin que hasta el momento se haya detenido a los responsables.