Los restos del menor arribaron primero a Cancún, Quintana Roo, y de ahí fueron trasladados por tierra a Escárcega.
En su domicilio, familiares, amigos y autoridades locales, como el alcalde Juan Carlos Hernández Rath, acompañaron a los padres en el velorio. Posteriormente, el cuerpo fue bautizado en la iglesia Inmaculado Corazón de María antes de ser cremado.











