El nuevo Poder Judicial, surgido de la controvertida elección popular de junio de 2025, ha comenzado sus funciones en medio de una crisis de legitimidad, marcada por renuncias prematuras y nombramientos polémicos que han generado inquietud sobre su independencia y capacidad. Este cambio estructural, impulsado por el partido gobernante, representa una de las transformaciones más profundas del poder en México en décadas, con un impacto directo en la impartición de justicia. Apenas unas semanas después de tomar protesta, se ha registrado una ola de renuncias de jueces y magistrados electos en estados como Tamaulipas, Durango y Veracruz, quienes han declinado sus cargos por “motivos personales”. Este fenómeno, calificado por algunos como el surgimiento de “juanitas del nuevo poder Judicial”, sugiere una posible falta de preparación o presiones políticas que ponen en duda la viabilidad del modelo. Simultáneamente, el Órgano de Administración Judicial (OAJ) concretó la adscripción de 846 nuevos juzgadores, un proceso que no ha estado exento de controversia.
En Jalisco, se designó a dos juezas, Eluizai Rafael Aguilar y Madián Sinaí Menchaca, con vínculos directos con la cúpula de la organización religiosa La Luz del Mundo, cuyo líder enfrenta procesos por delitos graves en Estados Unidos.
Organizaciones civiles han advertido sobre el riesgo de que desde sus cargos favorezcan intereses de la iglesia. La reforma, vendida como un ejercicio democrático, ha sido criticada por la oposición y analistas como una “operación de Estado” para someter al Poder Judicial al Ejecutivo, utilizando “acordeones” y recursos públicos para asegurar la elección de perfiles leales. El inicio de esta nueva etapa judicial se percibe como un retroceso democrático que amenaza la división de poderes en el país.
En resumenEl arranque del Poder Judicial electo por voto popular está empañado por renuncias tempranas y designaciones controvertidas, como la de juezas ligadas a La Luz del Mundo, lo que alimenta las críticas sobre una posible sumisión al poder ejecutivo y una crisis de legitimidad en el sistema de justicia.