La gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila Olmeda, ha confirmado que se encuentra en proceso de divorcio de su esposo, Carlos Alberto Torres Torres, cinco meses después de que a ambos les fueran revocadas sus visas para ingresar a Estados Unidos. Este anuncio convierte una situación personal en un evento de alta relevancia política, debido a las especulaciones sobre posibles investigaciones criminales que rodean a su ahora ex pareja. En su conferencia de prensa semanal, la mandataria morenista declaró: "Estamos en proceso de divorcio, yo respeto mucho a Carlos, es un gran hombre, un gran papá, y lo estamos haciendo con mucho cariño y mucho respeto".
Ávila Olmeda pidió a los medios tratar el tema como un asunto personal.
Sin embargo, el contexto político es ineludible. En mayo de 2025, el gobierno de Estados Unidos canceló las visas de ambos, una medida que la gobernadora atribuyó a un "contexto binacional complejo", mientras expresaba su respaldo "moral y político" a su esposo. Poco después, en junio, Torres Torres renunció a su cargo honorario como Coordinador de Proyectos Estratégicos en el gobierno estatal, argumentando que la "polarización y los señalamientos" no ayudaban al clima del estado. Versiones periodísticas han señalado que Carlos Torres es objeto de investigaciones en México y Estados Unidos por su presunta participación en delitos como 'huachicol', evasión fiscal y lavado de dinero. La separación es interpretada en círculos políticos como un movimiento de "sana distancia preventiva" por parte de la gobernadora para proteger su carrera política de las consecuencias legales y de reputación que enfrenta su ex esposo.
En resumenLa gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila, confirmó su divorcio de Carlos Torres Torres. La separación ocurre en medio de un escándalo político desatado por la revocación de sus visas estadounidenses y las persistentes versiones sobre investigaciones por presunta corrupción en contra de su exesposo, lo que sugiere un intento de la mandataria por distanciarse de la controversia.