La histórica reforma que transformó al Poder Judicial, culminando con la primera elección de jueces y magistrados por voto popular, ha comenzado a mostrar sus complejidades y desafíos. El nuevo sistema, que sustituyó al Consejo de la Judicatura Federal (CJF) por un Órgano de Administración Judicial (OAJ) y un Tribunal de Disciplina Judicial (TDJ), heredó un rezago de más de 573 mil expedientes y enfrenta ahora acusaciones de nepotismo, presiones políticas y parálisis institucional. En Chihuahua, un juez de control, Elmer Lerma Fontes, denunció formalmente haber recibido presiones del magistrado Gerardo Acosta para no vincular a proceso al hermano del presidente del Congreso estatal.
Este caso exhibe el riesgo de que la justicia se convierta en “instrumentos de conveniencia para el poderoso en turno”. Además, persisten prácticas como el “nepotismo disfrazado”, donde magistrados intercambian favores para colocar a sus familiares en altos cargos, generando un “grave riesgo de ingobernabilidad”.
La Suprema Corte de Justicia también ha experimentado cambios, con ministros debutantes que prometen una justicia “más accesible para el pueblo” con sentencias breves y claras, incluso apoyadas en inteligencia artificial. Sin embargo, la anterior integración de la Corte tomó decisiones controvertidas antes de su salida, como anular la destitución de un juez y un magistrado federales por errores de procedimiento del extinto CJF, ordenando su reinstalación y el pago de salarios caídos por millones de pesos. Mientras tanto, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) ha mantenido paralizados cerca de 300 juicios sancionadores por cinco semanas, incumpliendo los plazos de la propia reforma judicial que defendió.
En resumenEl nuevo Poder Judicial enfrenta un arranque complejo, marcado por un enorme rezago, acusaciones de presiones políticas y nepotismo, y una parálisis en áreas clave como la justicia electoral. Aunque se prometió una justicia más cercana al pueblo, los desafíos estructurales y las viejas prácticas ponen en duda la capacidad del sistema para consolidar su independencia y eficacia.