El Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) ha decidido no intervenir en el proceso administrativo que el Órgano Interno de Control (OIC) del INE reactivó contra consejeros y exconsejeros por posponer la consulta de revocación de mandato en 2021. Esta resolución, aprobada por una ajustada mayoría, permite que la investigación continúe, en un caso que es visto como una posible represalia política contra la autonomía del instituto electoral. Con una votación de cuatro contra dos, la Sala Superior del TEPJF se declaró “incompetente” para pronunciarse sobre el asunto, argumentando que la investigación es de naturaleza administrativa y no electoral. El caso se originó a raíz de una denuncia de Morena en 2021 contra seis consejeros, incluyendo al entonces presidente Lorenzo Córdova y a la actual consejera Claudia Zavala, quienes votaron por posponer temporalmente el referéndum revocatorio debido a una insuficiencia presupuestaria. El OIC del INE reactivó recientemente este procedimiento, que podría resultar en sanciones como la inhabilitación de los funcionarios. La mayoría de los magistrados, liderados por Felipe Fuentes, sostuvo que, al no haber concluido la investigación ni haberse impuesto una sanción, los consejeros no se encuentran en estado de indefensión y pueden recurrir a vías legales administrativas.
Sin embargo, las magistradas disidentes, Janine Otálora y Mónica Soto, advirtieron que la decisión sienta un precedente peligroso.
Argumentaron que el caso es fundamentalmente electoral, ya que se refiere a un voto emitido por autoridades electorales en el ejercicio de sus funciones. Otálora alertó que esto podría llevar a que el OIC investigue a los consejeros cada vez que el TEPJF revoque una de sus decisiones, “vulnerando los principios de imparcialidad e independencia”.
En resumenLa decisión del TEPJF de no intervenir permite que el órgano de control interno del INE continúe su proceso administrativo contra los consejeros que votaron por retrasar la consulta de revocación de 2021. Este fallo intensifica el debate sobre la autonomía de las instituciones electorales y el uso de procedimientos administrativos como una posible herramienta de presión política contra las autoridades electorales.