El gobierno de México ha cedido a la presión de Estados Unidos en una disputa sobre la operación aérea, acordando que las aerolíneas mexicanas devuelvan horarios de despegue y aterrizaje (slots) en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) a compañías estadounidenses. Esta decisión, confirmada por la presidenta Claudia Sheinbaum, representa un ajuste significativo en la gestión del espacio aéreo y evidencia las tensiones generadas por la política aeroportuaria de la actual administración. El conflicto se originó después de que el Departamento de Transporte de Estados Unidos (DOT) revocara la aprobación de 13 rutas de aerolíneas mexicanas y suspendiera servicios combinados hacia el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA). Washington argumentó que la decisión de México de trasladar unilateralmente las operaciones de carga al AIFA violaba el convenio bilateral aéreo. En respuesta, México inició negociaciones en las que, según Sheinbaum, se ha insistido en que el AICM y el AIFA deben ser reconocidos como un sistema aeroportuario integrado. La presidenta afirmó que la cesión de slots fue un “arreglo interno en el que estuvieron de acuerdo las aerolíneas mexicanas” para garantizar la competencia.
Sin embargo, esta medida es vista como una concesión para evitar sanciones y destrabar las restricciones impuestas por Estados Unidos.
Sheinbaum también adelantó que en 2026 entrará en operación un nuevo sistema digital de gestión de slots para mejorar la transparencia y la distribución. Mientras tanto, la negociación continúa, con México buscando el reconocimiento de su sistema de dos aeropuertos frente a un socio comercial que ha demostrado su capacidad para ejercer una influencia determinante sobre la operación aérea transfronteriza.
En resumenAnte la presión de Estados Unidos, que revocó rutas aéreas clave, el gobierno mexicano confirmó que las aerolíneas nacionales cederán slots en el AICM. Esta medida, aunque presentada como un acuerdo por la competitividad, evidencia la influencia de Washington en la política aeroportuaria de México y la complejidad de consolidar el sistema AICM-AIFA.