El triunfo de la mexicana Fátima Bosch en Miss Universo 2025 ha desatado una controversia internacional que vincula a Petróleos Mexicanos (Pemex) con presuntos conflictos de interés y corrupción. Las acusaciones apuntan a un contrato millonario otorgado a una empresa del presidente del certamen, Raúl Rocha Cantú, mientras el padre de la ganadora, Bernardo Bosch, era un alto directivo en la paraestatal. La polémica se intensificó después de que Pemex felicitara públicamente a la nueva reina de belleza, mencionando a su padre, quien acumula casi 28 años en la empresa. Varios artículos revelaron que en 2023, Pemex adjudicó un contrato por 745.6 millones de pesos a Soluciones Gasíferas del Sur, propiedad de Rocha Cantú, para la construcción de ductos.
Aunque el contrato ya no está vigente, la petrolera admitió que le adeuda dicha cantidad al empresario. En respuesta al escándalo, Pemex emitió una tarjeta informativa deslindándose de cualquier injerencia en el certamen y afirmando que la felicitación se emitió “en el marco del entusiasmo popular por su triunfo”. La empresa confirmó la existencia del contrato de 2023 pero negó tener una relación contractual vigente.
La presidenta Claudia Sheinbaum también se pronunció, negando cualquier implicación del gobierno y calificando las acusaciones como “mucha desesperación”.
Dijo entre risas: “Evidentemente no, es falso.
No hay que hacer caso de esas cosas”.
Sin embargo, el caso ha sido catalogado por analistas como un reflejo del desgaste y la desconfianza hacia la 4T, donde la percepción de corrupción y opacidad en las empresas estatales alimenta las sospechas, convirtiendo un certamen de belleza en un problema político que daña la imagen del gobierno.
En resumenEl escándalo de Miss Universo ha puesto de relieve la persistente sombra de la corrupción en Pemex, afectando la imagen del gobierno de la 4T. A pesar de los deslindes oficiales de Pemex y la presidenta Sheinbaum, la coincidencia de un contrato millonario con los vínculos familiares entre un alto funcionario y el dueño del certamen alimenta la percepción pública de conflictos de interés.