Sin embargo, los productores temen que la sustitución de concesiones por permisos anuales renovables se convierta en un instrumento de control político. La presidenta Claudia Sheinbaum ha reconocido que la ley disgusta a “quien tiene acaparadas concesiones”, pero insiste en que “hay que seguir avanzando”.

Esta postura ha intensificado el conflicto, llevando a los agricultores a unirse al paro nacional y a bloquear carreteras como medida de presión para que sus demandas sean escuchadas.