Una ola de protestas encabezada por productores agrícolas y transportistas paralizó carreteras y cruces fronterizos en más de 17 estados, representando un desafío directo a la autoridad del gobierno federal. Las negociaciones entre los manifestantes y la Secretaría de Gobernación (Segob) han fracasado repetidamente, agudizando un conflicto que expone una profunda desconexión entre las políticas federales y las realidades del sector primario. La principal causa de la movilización es el rechazo a la iniciativa de reforma a la Ley de Aguas Nacionales, impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum. Los productores argumentan que la propuesta, al prohibir la transmisión de derechos de agua entre particulares, genera incertidumbre jurídica, devalúa sus tierras y amenaza su patrimonio y capacidad productiva. Acusan que la ley fue diseñada sin consultar a los afectados y que criminaliza prácticas tradicionales del campo.
A esta demanda se suman exigencias de precios de garantía justos para el maíz y otros granos, así como un cese a la inseguridad en las carreteras, donde denuncian ser víctimas constantes de robos y extorsiones.
La respuesta del gobierno ha sido ambivalente.
La presidenta Sheinbaum ha calificado las protestas como un movimiento con “motivaciones políticas” de quienes buscan “mantener privilegios”, particularmente en el acaparamiento de agua. Por su parte, la Segob, bajo el mando de Rosa Icela Rodríguez y el subsecretario César Yáñez, ha intentado negociar, pero condicionando el diálogo al levantamiento de los bloqueos, una postura que los líderes de las protestas, como Eraclio “Yako” Rodríguez, han calificado como una “imposición” y una “vacilada”. Esta falta de acuerdos ha llevado a los manifestantes a advertir con la intensificación de las protestas, incluyendo el posible cierre de todos los accesos a la Ciudad de México. El conflicto revela una fractura significativa, donde el gobierno federal percibe una defensa de intereses particulares y la oposición, mientras los sectores productivos denuncian un abandono histórico y una amenaza directa a su supervivencia económica.
En resumenLas protestas masivas de agricultores y transportistas, motivadas por la reforma a la Ley de Aguas y la inseguridad, han generado un punto muerto en las negociaciones con el Gobierno Federal. La falta de acuerdos y la descalificación de las protestas por parte de las autoridades amenazan con intensificar el conflicto a nivel nacional.