El senador de Morena, Gerardo Fernández Noroña, ha provocado una intensa controversia política al lanzar una serie de ataques contra Grecia Quiroz, alcaldesa de Uruapan y viuda del edil asesinado Carlos Manzo. Las declaraciones, realizadas en el marco del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, han sido calificadas como violencia política de género y han generado una fractura visible dentro del partido gobernante y una condena unánime de la oposición. El conflicto estalló después de que Quiroz, quien asumió la alcaldía tras el homicidio de su esposo, exigiera investigar a figuras de Morena como Leonel Godoy y Raúl Morón por su posible implicación en el crimen, basándose en señalamientos que Manzo había hecho en vida. En respuesta, Fernández Noroña acusó a la alcaldesa de tener una agenda oculta, afirmando desde la tribuna del Senado que “a ella, la ambición se le despertó y va por la Gubernatura de Michoacán”. Además, la calificó de representar “posiciones fascistas y de ultraderecha”.
Estas declaraciones generaron un rechazo inmediato.
La senadora panista María de Jesús Marmolejo afirmó que “insinuar que su dolor es oportunismo político” y “minimizar su derecho a participar en la política” constituye violencia. La polémica escaló a tal punto que la secretaria de las Mujeres del gobierno federal, Citlalli Hernández, también de Morena, hizo un llamado público a su compañero de partido para que mostrara “mayor empatía” y evitara expresiones que vulneren a las mujeres. Incluso la presidenta Claudia Sheinbaum intervino, pidiendo respeto para Quiroz al señalar que “no está pasando por un buen momento”. El senador, sin embargo, se negó a retractarse y, en una conferencia de prensa a la que no asistió ningún medio de comunicación, insistió en que sus críticas eran de carácter político y no tenían “un gramo, un miligramo, ni un suspiro de misoginia”.
En resumenLos comentarios del senador Gerardo Fernández Noroña contra la alcaldesa Grecia Quiroz, a quien llamó “ambiciosa” y “fascista”, generaron una condena generalizada por violencia política de género. El incidente provocó una reprimenda de la presidenta Sheinbaum y de la secretaria de las Mujeres, Citlalli Hernández, evidenciando tensiones dentro de Morena y unificando a la oposición en su rechazo.