Estas declaraciones generaron un rechazo inmediato.

La senadora panista María de Jesús Marmolejo afirmó que “insinuar que su dolor es oportunismo político” y “minimizar su derecho a participar en la política” constituye violencia. La polémica escaló a tal punto que la secretaria de las Mujeres del gobierno federal, Citlalli Hernández, también de Morena, hizo un llamado público a su compañero de partido para que mostrara “mayor empatía” y evitara expresiones que vulneren a las mujeres. Incluso la presidenta Claudia Sheinbaum intervino, pidiendo respeto para Quiroz al señalar que “no está pasando por un buen momento”. El senador, sin embargo, se negó a retractarse y, en una conferencia de prensa a la que no asistió ningún medio de comunicación, insistió en que sus críticas eran de carácter político y no tenían “un gramo, un miligramo, ni un suspiro de misoginia”.