La Cámara de Diputados aprobó de manera unánime en lo general la nueva Ley General para Prevenir, Investigar y Sancionar los Delitos en Materia de Extorsión, una de las iniciativas prioritarias de la presidenta Claudia Sheinbaum. La legislación endurece drásticamente las penas, estableciendo castigos de hasta 42 años de prisión, y convierte la extorsión en un delito que se perseguirá de oficio en todo el país, eliminando la necesidad de que la víctima presente una denuncia formal. La reforma, que fue enviada al Ejecutivo para su publicación, representa un cambio significativo en la estrategia de seguridad nacional, al homologar el tipo penal en las 32 entidades federativas y atacar modalidades delictivas como el cobro de piso, las llamadas desde centros penitenciarios y los “montachoques”. El proceso legislativo no estuvo exento de tensiones; la minuta fue devuelta por el Senado a la Cámara de Diputados con modificaciones clave. Los senadores revirtieron una reserva impulsada por el coordinador de Morena en San Lázaro, Ricardo Monreal, que buscaba reducir las penas para servidores públicos que encubrieran el delito.
Con la corrección, los funcionarios omisos enfrentarán de 10 a 20 años de prisión.
La pena base para la extorsión se fijó entre 15 y 25 años, pero se contemplan 34 agravantes que elevan el castigo. Durante el debate, la bancada del PRI fue la única en votar en contra de un artículo en lo particular, advirtiendo que la redacción de la fracción quinta del artículo 17 podría ser utilizada para “criminalizar a la prensa” y coartar la libertad de expresión, una preocupación que no fue atendida por la mayoría. Por su parte, Ricardo Monreal defendió el proceso bicameral y, aunque se declaró “garantista”, aceptó los cambios del Senado y asumió la responsabilidad de la votación.
En resumenEl Congreso de la Unión aprobó la nueva Ley Antiextorsión, que unifica el delito a nivel nacional e impone penas de hasta 42 años de cárcel. La reforma, impulsada por la presidenta Sheinbaum, fue avalada por unanimidad en lo general, aunque el PRI alertó sobre posibles riesgos para la libertad de prensa en su redacción final.