Dinero, posiciones en el Gabinete, etc.”, declaró el edil.

Afirmó haberse negado rotundamente a las exigencias, lo que elevó la tensión a un punto crítico. “Llegó un momento que estuvo muy difícil la situación, y la persona que me llevó, pues, decidió que en otro momento nos reuniéramos”, narró.

Al salir, su acompañante le confesó la gravedad del riesgo: “Oye, te pusiste bien loco, nos iban a matar”.

El alcalde ha sido enfático en que nunca ha pactado con la delincuencia y que prefiere sacar a su familia de la ciudad antes que ceder. De hecho, confirmó que su hija renunció a un cargo en el municipio de Tarimoro por incidentes de seguridad. La confesión de Ramírez Sánchez no solo ilustra la influencia del Cártel de Santa Rosa de Lima (CSRL) y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) en la región, sino que también pone de relieve la delgada línea entre la gobernabilidad y la cooptación criminal, en un contexto donde su antecesora fue asesinada en su primer día de campaña.