La salida de Alejandro Gertz Manero como Fiscal General de la República marca un cambio fundamental en una de las instituciones autónomas más importantes del país. Su renuncia, justificada por una propuesta de la presidenta Claudia Sheinbaum para asumir un cargo diplomático, ha generado un intenso debate sobre la autonomía de la fiscalía y las dinámicas de poder en el gobierno actual. La renuncia de Gertz, de 86 años, se produjo antes de concluir su mandato previsto para 2028, en un contexto de fuertes presiones políticas. Artículos señalan que fue “emplazado por el oficialismo a dimitir antes de las 14:00 horas o de lo contrario sería destituido” por incumplir con la entrega de informes anuales al Senado.
La oposición calificó la maniobra como una imposición del Ejecutivo.
El senador priista Manuel Añorve criticó: “Esto no es una renuncia.
Es una instrucción, un manotazo, un sello de un Gobierno como Morena”.
Los partidos opositores argumentaron que aceptar una embajada no constituye la “causa grave” que la ley estipula para justificar la dimisión. Por su parte, la presidenta Sheinbaum confirmó haberle ofrecido el puesto diplomático, propuesta que Gertz aceptó para, según su carta de renuncia, “continuar sirviendo a mi país, en una nueva tarea que me honra y que agradezco”. La gestión de Gertz estuvo envuelta en polémicas, fracasos judiciales en casos de alto perfil y desencuentros con la administración de Sheinbaum. Su salida fue celebrada por algunos, como el exconsejero jurídico Julio Scherer Ibarra, quien la describió como el fin de un “capítulo oscuro” en el que la fiscalía se usó como “herramienta de intimidación”. Este relevo es visto como una estrategia para alinear la FGR con los intereses del gobierno actual, abriendo paso a una figura de mayor confianza para la presidencia.
En resumenLa salida de Alejandro Gertz Manero de la FGR, en medio de acusaciones de presión política y una gestión controvertida, y su posterior nombramiento como embajador, marca el fin de una era en la procuración de justicia. Este relevo abre un proceso acelerado para nombrar a su sucesor, consolidando un cambio de poder significativo en una institución clave para el Estado mexicano.