Fundamentando lo que hicimos, cómo le llamamos a lo que se está aplicando en México”, explicó.

Con esta declaración, busca disipar cualquier percepción de que actúa como un “poder tras el trono”.

“Decidí retirarme, no sentirme insustituible.

No actuar como caudillo, jefe máximo”, sentenció.

Este posicionamiento es crucial para la consolidación del liderazgo de Sheinbaum, a quien elogió como una “extraordinaria Presidenta”, asegurando que el país está “en buenas manos”. Su reaparición no es para una gira nacional de presentación de su libro, sino para reivindicar el legado cultural de los pueblos originarios, tema central de su nueva obra, y adelantar que su próximo libro se llamará “Gloria”. Al mismo tiempo, recordó algunos logros de su administración, como la reducción de la pobreza del 42% al 29%. Esta transición define una nueva dinámica de influencia, donde el expresidente se asume como el ideólogo y cronista de la Cuarta Transformación, mientras cede por completo la operación y el liderazgo político a la actual mandataria.