El expresidente Andrés Manuel López Obrador ha reaparecido en redes sociales para definir su nuevo papel en la vida pública de México, enfatizando que su retiro de la política “no es una simulación”. Desde su rancho “La Chingada” en Chiapas, el exmandatario presentó su nuevo libro, “Grandeza”, y aprovechó para delinear la dinámica de poder con su sucesora, la presidenta Claudia Sheinbaum. En un video, López Obrador afirmó que, tras entregar la banda presidencial, inició una nueva vida alejado de la práctica política para dedicarse a la teoría. “La política es teoría y práctica, ya no estoy en la práctica sino en la teoría.
Fundamentando lo que hicimos, cómo le llamamos a lo que se está aplicando en México”, explicó.
Con esta declaración, busca disipar cualquier percepción de que actúa como un “poder tras el trono”.
“Decidí retirarme, no sentirme insustituible.
No actuar como caudillo, jefe máximo”, sentenció.
Este posicionamiento es crucial para la consolidación del liderazgo de Sheinbaum, a quien elogió como una “extraordinaria Presidenta”, asegurando que el país está “en buenas manos”. Su reaparición no es para una gira nacional de presentación de su libro, sino para reivindicar el legado cultural de los pueblos originarios, tema central de su nueva obra, y adelantar que su próximo libro se llamará “Gloria”. Al mismo tiempo, recordó algunos logros de su administración, como la reducción de la pobreza del 42% al 29%. Esta transición define una nueva dinámica de influencia, donde el expresidente se asume como el ideólogo y cronista de la Cuarta Transformación, mientras cede por completo la operación y el liderazgo político a la actual mandataria.
En resumenLa reaparición de Andrés Manuel López Obrador establece claramente los límites de su influencia post-presidencial, posicionándose como el referente teórico de la 4T, pero cediendo explícitamente el poder práctico a la presidenta Claudia Sheinbaum. Este movimiento es un acto calculado para legitimar a su sucesora y definir su propio legado, alejándose del modelo del “maximato” y asegurando una transición de poder sin fracturas visibles en el partido gobernante.