La Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) ha anunciado la reestructuración más significativa del Servicio Militar Nacional (SMN) en décadas, la cual entrará en vigor a partir de 2026. Aunque la Ley del Servicio Militar de 1942 no se modifica, los cambios operativos endurecen el enfoque del programa, subrayando que es un deber “de orden público y obligatorio” para ciudadanos de 18 a 40 años. El ajuste más notable es la reducción del tiempo de adiestramiento, que pasará de 44 sábados a solo 13 sesiones, concentradas en un periodo de tres meses. Este nuevo modelo se implementará en un sistema escalonado con dos periodos anuales: el primero del 14 de febrero al 9 de mayo, y el segundo del 1 de agosto al 24 de octubre. Sin embargo, el cambio con mayor impacto es el nuevo esquema de sorteos, que ahora arrojará “casi puras bolas blancas”, lo que obligará a la mayoría de los jóvenes a cumplir con el adiestramiento presencial.
Al finalizar las 13 sesiones, los conscriptos recibirán una constancia, mientras que la cartilla militar continuará liberándose en diciembre.
Este nuevo esquema también homologa el proceso para las mujeres, cuya participación sigue siendo voluntaria pero ahora se realizará bajo el mismo formato de capacitación.
Con esta reforma operativa, la Sedena busca masificar la participación juvenil en el SMN y modernizar un sistema que había permanecido casi sin cambios por generaciones, reforzando el control y la influencia militar sobre la juventud mexicana.
En resumenLa reforma al Servicio Militar Nacional representa un cambio de poder significativo, donde la Sedena busca incrementar su influencia y control sobre la juventud al masificar la participación obligatoria en el adiestramiento. Al reducir el tiempo pero aumentar el número de participantes, el Ejército fortalece su presencia en la formación cívico-militar de millones de jóvenes, consolidando un modelo más intensivo y de mayor alcance.